Marzo 17, 2007 de juandacorrea

La escogencia de este segundo vino para catar y divagar, en realidad fue muy simple y directa. Este blanco fue la primera sugerencia directa que recibí de un Enólogo, y valla si don Mario Puchulú no se equivocó para nada en su consejo. El afortunado acontecimiento ocurrió varios años atrás, cuando yo ya era un iniciado (muy precario) en el mundo del vino. Don Mario, devoto a su labor de enólogo de una importante cadena de almacenes nacional, se encontraba dirigiendo una “degustación” en uno de los establecimientos de la cadena. Sin conocerlo me acerqué y fui testigo de su importante labor pedagógica en una tierra, que para la época se encontraba en sus primeras etapas de incursión masiva al mundo vitivinícola. Con mis escasos conocimientos pude lograr una conversación, que aunque precaria, resultaría algo pintorezca en comparación a la que podría entablar cualquier desprevenido partícipe del pequeño evento. Recuerdo muy bien que en ese instante don Mario, con mucha paciencia y pedagogía, despejó algunas de mis primeras dudas para entender mejor el mundo del vino y me despachó para mi casa con uno que me resultaba muy extraño; extraño porque la gran mayoría de los iniciados en el mundo del vino se dejan seducir inicialmente por los tintos, siendo los blancos una materia algo más avanzado en el transcurrir por esta pasión; extraño, porque la cepa “torontés“, era totalmente nueva para mi; extraño también, por la breve reseña de cata que me entregó Don Mario; espero que en esta ocasión sus apreciaciones sensoriales estén aun vigentes para la botella que me reúne el día de hoy.
Origen: Cachaqui Valley
Graduación alcohólica: 13.5
Temperatura ideal de servicio: 12 a 14 grados centígrados.
Tipo de corcho: sintético.
Fase visual: delicado color amarillo pálido.
Fase olfativa: rosas blancas, pomas (las sensaciones que me trasmitió don Mario en su recomendación, aun siguen intactas)
Boca: intensa sensación floral, con una acidez media (esta es quizás la característica que más ha variado desde esa cata inicial. Recuerdo que aquel vino de antaño tenía una acidez casi imperceptible), seco. Al final, persisten los aromas florales de un modo muy sutil. Muy agradable al paladar por su ligereza, la cual lo hace muy refrescante y reconfortante.
Por mera coincidencia, el día de hoy tuve la oportunidad de probar un suculento plato fusión que complementaría perfectamente el espíritu especial de este noble vino: Rollos de pollo, queso ricota, pepino, y crepés, aderezados en salsa de uchuva.
Escrito en 2005, Argentina, Blanco, Calchaqui Valley, Michel Torino Colección, Torrontés | Deja un Comentario »
Marzo 17, 2007 de juandacorrea
Como cualquier bebida, la cerveza también es susceptible de catarse (esta es una afirmación para nada interesante, partiendo de hecho de que hasta el agua tiene catadores), pero en nuestro país (Colombia) esta es una disciplina prácticamente desconocida, quizás en parte por la aburrida variedad con que el mercado local nos ha abastecido por décadas.
Afortunadamente para muchos, surgen en el contexto local empresas como Cervocol S.A., microcervecería apasionada por el vasto mundo del “pan líquido”, que nos están permitiendo degustar sabores, olores y colores totalmente nuevos para el cuadriculado consumidor colombiano. Afortunadamente para mi, soy amigo cercano del fundador y dueño de esta microcervecería, quien con sus largas horas de disertación cervecera ha logrado realizarme la inducción básica al mundo de esta antiquísima bebida. Más afortunado aun, el poder obtener invitaciones muy íntimas y personales para apreciar sus nuevos productos en etapas muy tempranas de su lanzamiento al mercado. Ante este cúmulo de fortunas, no tengo más remedio que dedicarle unas humildes notas a tan preciado líquido.
Pub Escocia: De La Casa, Marzo 2007, Cervocol S.A., Medellín Colombia.
Tipo: Stout.
Temperatura ideal de servicio: 5 grados centígrados.
Graduación alcohólica: 4 grados.
Maltas: Pálida, tostada, cazada.
Lúpulos: Northern, Brewer, Fuegles.
Fase visual: Negra, con tonos violáceos y espuma color crema.
Fase olfativa: notas florales dulces son la característica más pronunciada al inicio. La levadura es casi imperceptible, notándose muy en el sustrato. Los aromas cereales se despliegan al final acompañados con unos sutiles toques de chocolate.
Boca: El dulzor acentuado es una de las características más llamativas el cual se acompaña con sutiles notas ácidas, perceptibles en la zona posterior de la lengua. Los lúpulos de despliegan de manera delicada y redonda con un final de muy equilibrado y refrescante.
Aunque parezca muy extraño para nuestro reducido mundo cervecero, esta creación paisa es ideal para acompañar un helado de vainilla o un muss de chocolate.
Escrito en CERVEZA, Cervocol S.A., Pub Escocia, Stout | 1 comentario
Marzo 10, 2007 de juandacorrea

Es la noche de un viernes en donde me invade una extraña sensación. Por lo general las noches de soledad son aburridas, pero hoy me siento enardecido por comprar una buena botella y sentarme a escribir sobre mi interacción con ella.
Por donde empezar, cuando se tiene un estante lleno de posibilidades de todo tipo (precios, variedades, matices, orígenes, etc. etc. etc); eso hace parte del encanto. De pronto ví una botella que alberga un especial recuerdo en mi recorrido enológico. Recuerdo que un día la escogí, encontrándome en el ejercicio de construcción de una velada romántica en compañía de mi otrora musa, por el simple hecho de que su cepa era en ese entonces totalmente extraña para mi: La bonarda. Recuerdo también que la sorpresa fue mayúscula, cuando pudimos abrir y disfrutar dicha experiencia, ya que el vino en cuestión resultó suculento y avivó completamente la noche.
Hoy lo vuelvo a comprar buscando toparme con las sensaciones de antaño tan gratamente albergadas en mi memoria.
Finca Las Moras, Bonarda 2005, Mendoza Argentina, Peñaflor
Temperatura óptima de servicio: 15 a 17 grados centígrados.
Graduación alcohólica: 13.1
Tipo de tapa: corcho sintético.
Fase visual: Rojo intenso, casi morado. Borde de copa rosáceo. Lágrima pronunciada.
Fase olfativa: Aromas frutales con notas de miel de abejas. Dichos aromas se presentan muy abiertos desde el principio. Se nota la presencia de taninos suaves.
Boca: sabor muy fresco, taninos suaves y con persistencia en boca, dulzor moderado, cuerpo moderado.
Remembrando aquella vez hace aproximadamente dos años, las sensaciones de la presente cata, no fueron tan impactantes. No se si los sabores han sido opacados por la costumbre y el mayor conocimiento, o si realmente el ejemplar ha decaído en calidad. De todas maneras sigo pensando que es un vino amable, sin muchas pretensiones, ideal para acompañar una velada descomplicada y platos no muy potentes.
Escrito en 2005, Argentina, Bonarda, Finca Las Moras, Mendoza, Peñaflor S.A., Tinto | Deja un Comentario »
Marzo 10, 2007 de juandacorrea
Escribir es una pasión. Y cuando una pasión se conjuga con otra, lo mínimo que se produce es una profunda curiosidad exploratoria. Mi humilde incursión en el mundo del vino desde hace ya varios años, siempre había albergado el interés de improntar algún rastro basado en las íntimas jornadas de disfrute al son del néctar de los dioses; la creación en un repositorio de memorias variadas, que van desde lo técnico de la cata, hasta lo mundano de la tertulia se pretende materializar en este espacio. Este archivo personal nace para convertirse en una referencia sensorial que acompañe más y mejores jornadas aderezadas de las bastas notas con que el vino invade nuestra existencia.
Este ejercicio también busca develar, pensamientos que surgen de la mágica conjunción de la excitación sensorial, que nos provoca el néctar sagrado, con la exploración de pensamientos cotidianos.
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